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Juan Carlos Ferrero

 “Ha habido solo 25 números uno en la historia, es algo que se menciona poco”

El héroe de la Copa Davis de 2000 analiza la actualidad del tenis y desgrana los nuevos proyectos en los que se ha embarcado tras su retirada de las pistas

Pocos evocan otro recuerdo cuando su nombre sale a la palestra. En el imaginario colectivo aparece nítido y meridiano aquel revés paralelo a dos manos que dejó clavado a Lleyton Hewitt en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en diciembre de 2000. Era nada menos que la final de la Copa Davis, ante más de 13.000 almas que empujaban desde las gradas a la ‘Armada española’.

Cuando el aficionado español lee el nombre de Juan Carlos Ferrero (Onteniente, Valencia, 12 de febrero de 1980) la memoria esboza un intenso escalofrío teñido de arcilla, un grito incontenible que llevaba enmudecido durante 33 años y que se eternizó aún más durante las interminables cuatro horas de partido. El tenista de Onteniente rompía el maleficio de más de tres décadas que había vetado a España de levantar la Ensaladera.

Hace casi 16 años de aquella proeza, cuando aquel joven espigado de cabellos dorados daba una lección de tenis agresivo y de talento para convertirse en todo un referente en el panorama internacional. Número 1 de la ATP tres años después, ganador de Roland Garros, cuatro títulos Máster 1000 y dos ensaladeras más tras la lograda en Barcelona, adornar un palmarés envidiable.

A partir de 2010 su rendimiento empezó a bajar enteros merced a una lesión de rodilla que lo mantuvo alejado de las pistas durante varios meses, tras la que no logró recuperar su mejor nivel. A los 32 años decidía colgar la raqueta, pero ni mucho menos alejarse del tenis. Desde entonces, regenta la JCFerrero-Equelite Sport Academy, donde se encarga de supervisar la evolución de las grandes promesas del tenis a nivel nacional e internacional. Una función que compagina con sus pinitos en el mundo del pádel y con su incursión en varios negocios de hostelería.

¿Disfruta más el tenis ahora que cuando luchaba por seguir como número 1?

Es diferente, cuando juegas a nivel profesional siempre juegas con presión, y eso no te permite pararte y disfrutar del momento. Tras retirarte, esa presión se acaba, puedes disfrutar mucho más. Por otro lado, también es cierto que ese plus de motivación y competencia que tienes al jugar a nivel profesional desaparece. 

¿Cómo empezó en este deporte?

Mi padre jugaba al Frontenis en el Club Helios de Ontinyent y yo muchas veces le acompañaba. Empecé a jugar solo, peloteando contra la pared.

¿Qué es lo mejor del tenis?

 Tiene muchas cosas buenas. El hecho de que un jugador pueda perder teniendo varias bolas de partido es muy bueno para los aficionados. Del mismo modo, para los practicantes es muy sano tanto a nivel físico como mental, es un deporte que te enseña a sufrir y esforzarte, a aprender de los errores y reponerte. Además, con él ejercitas todo el cuerpo: No solo corazón y musculatura sino también reflejos y hasta la agilidad mental.

Hace más de 13 años que logró ser el mejor de la ATP, ¿cómo recuerda aquello?

Fue un gran año en el que viví varias de las experiencias más bonitas de mi carrera: Ganar Roland Garros y el número 1 son dos cosas increíbles.

Lograr algo así debe suponer un derroche increíble

El ser profesional en el circuito del tenis es ya de por sí muy complicado. Requiere muchísimos años y muchísimo trabajo. El tenis desgasta. Lograr ser el mejor del mundo es aún más difícil. Ha habido 25 números 1 en la historia del tenis, es algo que se menciona poco pero que creo que da un tremendo valor al haberlo logrado.

¿Hay algún partido que marcó su vida deportiva?

Hay muchos partidos que me han marcado. Recuerdo prácticamente todos. Quiero destacar el partido en el que logré dar el punto definitivo a España para ganar su primera Copa Davis. Desde ahí, los siguientes años, jugué el mejor tenis de mi carrera.

La soledad es el mayor compañero del tenista…

El tenis es el deporte más solitario que existe. Es un juego en el que te pueden ayudar mucho: pueden entrenarte, apoyarte y darte consejos…pero al entrar en la pista estás muy solo. Eres tú contra otro. El resultado depende de lo que hagas y decidas hacer en ese momento.

¿Cómo ve el nivel actual del tenis?

Hemos vivido varios años con tres o cuatro tenistas muy por encima del resto. Antes, desde primera/segunda ronda los partidos ya eran bastante más competidos. Por suerte, creo que esa brecha que existía está desapareciendo. Volvemos a tener más y más sorpresas en el circuito, con partidos mucho más competidos. Podemos disfrutar del tenis con partidos muy bonitos desde las primeras rondas.

¿Pierde calidad el tenis para el aficionado con los ‘bombarderos’ sacando con puntos tan rápidos?

Depende del torneo. Que un jugador juegue muy agresivo puede ser bonito de ver, es otra forma de competir perfectamente válida. Lo que sí que hay que controlar es la rapidez de las pistas de algunos torneos. 

¿Qué cree que le pasa a Rafa Nadal?

Rafa Nadal es uno de los mejores tenistas de la historia. El circuito desgasta mucho. Él sigue siendo competitivo y creo que lo seguirá siendo durante varios años más. 

¿Se pasa mal cuando uno tiene que dejar de competir al máximo nivel?

Sí, es una decisión difícil y que además supone un cambio absoluto en tu vida. Se acabaron los viajes todas las semanas y el entrenar todos los días. Mucho tiempo que ocupar. Yo por suerte tengo la academia, donde vivo y trabajo. Aquí puedo entrenar y competir con los jugadores. 

¿Cómo ve la cantera de nuestro tenis?

Sigo mucho el tenis tanto de alto nivel como el de jóvenes. En la academia tenemos a varios españoles que juegan muy bien y tienen mucha proyección: Pablo Carreño (32 ATP), aunque ya no podemos decir que sea cantera es el español más joven del Top100; Nicola Kuhn, con 16 años, es el primer español en el ranking sub18 y tenemos otros españoles con muchas posibilidades como Carlos Sánchez y Rafael Izquierdo, campeón y subcampeón de Europa sub16.

¿Hay algún joven en la academia que debamos seguir con especial atención?

Sí, tenemos unos grandísimos jugadores que trabajan día a día para llegar al tenis profesional. Además de los tres que ya he mencionado podemos destacar otros como Matvey Minin, un ruso que con 15 años ya está 200 del ranking sub18 (la mayoría a esa edad no tienen puntos o pocos), Amarni Banks, número 1 inglesa sub14, o dos de las mejores sub16 de Holanda: Lara Panfilov y Femke Mars. 

¿Cómo puede ser que con la selección que tenemos se hayan pasado dos años sin estar en el grupo mundial de Copa Davis?

Está claro que algo no se ha hecho bien. Lo importante es que se ha seguido trabajando y volvemos a estar ahí de nuevo.

¿Qué tiene de especial este torneo?

Es un torneo que ganas como equipo y para todo un país. A mí, y seguro que a todos los deportistas, les hace especial ilusión jugar representado a su país.

¿Le veremos de capitán de ‘La Armada’ algún día?

Creo que todos los jugadores profesionales quieren verse de capitán. Yo estaré encantado si algún día me lo proponen.

Empresario, la fundación, asesor deportivo, además sigue jugando… ¿da tiempo a todo?

Sí, aunque no solo. Es importante rodearse de personas de confianza en las que puedas delegar y apoyarte para llegar a todo.

¿Qué es lo mejor que aporta su fundación?

A mí me encanta el proyecto del Street Tennis. Llevar el tenis a las plazas de todas las ciudades de España para que niños de todas las edades puedan jugar al tenis, divertirse y conocer a jugadores profesionales si es posible… Hace una gran labor de fomento del tenis. También apoyamos económicamente a otras asociaciones como Apadis o la asociación contra la Fibrosis Quística, y a jugadores prometedores con pocos recursos.

¿Qué objetivos deportivos hay marcados en su calendario?

No tengo presión ni prisa. Me gusta ayudar y trabajar con los jugadores de la academia pero no tengo prisa por entrenar a un jugador específico durante toda una temporada, aunque es algo que por supuesto me planteo.

¿Le veremos en algún momento disputando rondas finales del World Padel Tour?

No lo sé. El pádel me permite matar el gusanillo de la competición sin tener que viajar lejos. Tampoco creo que le dedique las horas suficientes de entrenamiento como para estar ahí arriba aunque me haría ilusión, claro.

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