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Ona Carbonell

 “Cuando no fui a los Juegos de Pekín estuve muy cerca de dejar la sincronizada”

El quinto puesto del dúo español en Río deja a la nadadora barcelonesa 
un sabor agridulce; el objetivo eran las medallas, pero el éxito ha sido 
que el público vibrara con una rutina innovadora

Cuentan los escépticos que las sirenas son personajes mitológicos que moran exclusivamente en las historias populares y los cuentos infantiles, pero en España, existen, y su hábitat natural son las piscinas.

Sus bellas coreografías acariciando el agua, la sinuosidad de movimientos acompasados, los rostros de sonrisa indeleble pese al descomunal esfuerzo, la precisión trazando ángulos perfectos con sus cuerpos… son los cantos que embelesan a todo aquel que presencia el ritual de las rutinas que ponen en liza las nadadoras de la natación sincronizada. La capitana del equipo nacional que tantos éxitos ha cosechado es Ona Carbonell (Barcelona, 5 de junio de 1990).

La sirena barcelonesa posee un palmarés de leyenda, solo al alcance de los grandes mitos del deporte, atesorando 13 bronces, 14 platas y 5 oros en competiciones internacionales (Europeos, Mundiales y JJ OO), un botín de preseas que aspira a incrementar. Sus 26 años, su ambición y una pasión desmedida por la sincronizada son sus poderosas armas para seguir haciendo historia.

Amante de la gimnasia rítmica y la piscina, era previsible que la sincronizada fuese su destino, lo cual ocurrió a los 10 años de edad en el CN Kallipolis. Pese a que ya había logrado triunfos importantes en campeonatos anteriores, fueron los Juegos de Londres donde Ona Carbonell se encumbró definitivamente logrando la plata en dúo con Andrea Fuentes y el bronce en la modalidad por equipos.

La salida de Andrea Fuentes y las polémicas suscitadas en el seno del combinado nacional inauguraron un periodo de muchos cambios con resultados dispares a partir de 2012. En el Mundial de Barcelona, un año después, Ona Carbonell se alzaría con el bronce en el dúo técnico y el dúo libre junto a Marga Crespí, que no repetiría al año siguiente por una operación de cadera. En 2014, formando tándem con Paula Klamburg, serían terceras en el Europeo de Berlín, siendo superadas por las ucranianas, destronándolas de un segundo puesto continental que parecía en propiedad de las españolas. Al Mundial de Kazán acudió con Paula Klamburg para el dúo libre y con Clara Camacho para el dúo técnico, una decisión arriesgada que no funcionó y relegó a la quinta plaza a España, acostumbrada a conseguir medalla.

El combinado español ha bajado un escalón en cuanto a resultados en las últimas fechas, como atestigua la no clasificación del conjunto para Río de Janeiro o la quinta posición del dúo en los JJ OO. Sin embargo, Ona lo tiene claro, no todo es colgarse una medalla, el ejercicio de la pareja española deslumbró y emocionó al público y ese es un trofeo de muchos quilates.

¿Cuáles han sido las sensaciones en Río y cómo valora la experiencia?

La verdad es que la valoración es positiva. Participar en unos Juegos siempre lo es. En este caso han sido mis segundos Juegos Olímpicos y además el objetivo era ir a por la medalla. No pudo ser, pero nuestro segundo objetivo era hacer crecer y evolucionar la natación sincronizada. Queríamos innovar, hacer algo distinto y, sobre todo, hacer a la gente disfrutar con nuestro ejercicio y eso lo conseguimos. Todo el público se puso en pie y nos aplaudió muchísimo y la verdad es que la gente ha disfrutado con nuestras rutinas. Así que estoy contenta.

Ha formado dúo con Gemma Mengual, ¿qué ha aprendido de ella en este tiempo?

Hemos aprendido mucho una de la otra y también de nuestros entrenadores. Es lo bonito de trabajar en equipo, poder aprender de todas y de Gemma en particular he aprendido sobre todo su pasión por la sincronizada, su forma de bailar y de expresar. La verdad es que estoy muy contenta de estar con ella y me lo estoy pasando muy bien.

Capitana del equipo nacional, ¿qué supone eso para usted?

Aparte de un gran orgullo, una responsabilidad y una gran oportunidad de poder enseñar y ayudar a todas mis compañeras del equipo. Poder transmitir todo lo que yo he ido aprendiendo durante los años.

¿Es muy duro entrenar en busca de la perfección?

Sí, claro. Nada es fácil. No solo en el deporte. Cualquiera que luche por un objetivo muy grande lo sabe, el camino no es fácil. Pero las experiencias vividas y el día a día es precioso.

¿Está preparado el cuerpo para pasar tantas horas en la piscina?

Llevo muchos años y el cuerpo se va acostumbrando. Pero, obviamente, físicamente es duro.

¿Es cierto que les afecta la gravedad cuando están fuera del agua? 

Sí que nos afecta porque entrenamos mayoritariamente en ingravidez durante mucho tiempo, son muchas horas y muchos años. Yo dentro del agua me siento a gusto, pero de pie me cuesta más porque mis articulaciones no están tan acostumbradas al impacto.

¿Cuál es el mejor momento que le ha dejado este deporte? 

Para mí, el mejor momento fue en los Juegos de Londres con la plata en el dúo, que fue muy emocionante, y el bronce en equipos. Y también las 7 medallas en el mundial de Barcelona 2013, en el que era por primera vez capitana del equipo nacional y solista y ganar 7 medallas en un mundial fue para mí muy bonito.

¿Y el peor?

El peor supongo que quedarme a las puertas de los Juegos de Beijing. Llevaba cuatro años preparándome para ello y cuando finalmente no pude ir, para mí fue un golpe muy duro.

Qué le hace sentir más presión, ¿actuar sola o en conjunto?

Es muy distinto. Todo tiene su presión y sus cosas buenas. En el solo, digamos que toda la presión recae sobre ti, no dependes de otras compañeras, pero por otra parte estás sola como quien dice. Y el equipo tiene una magia especial porque lo compartes todo, tanto los buenos como los malos momentos, los nervios, las emociones… Es distinto. Y el dúo también es algo muy chulo porque al final creas una amistad y una relación distinta porque estas todo el día con ella.

En Londres consiguió la plata junto a Andrea y rompió a llorar. ¿Recuerda qué se le pasó por la cabeza en ese momento?

Felicidad. Lloré de emoción por conseguir un reto que me había costado muchísimo tiempo y  por el que había sufrido mucho.

Tras la salida de Andrea, ¿le costó adaptarse a los continuos cambios de compañera? 

Claro, no es fácil cambiar tanto de compañera, pero no dejas de aprender mucho y es una experiencia para mí.

¿Podremos superar a las rusas algún día?

Fácil no es, pero imposible tampoco. Ellas están arriba porque tienen muchas más licencias y más nadadoras para escoger. Es más sencillo encontrar la perfección.

¿Cómo fueron sus inicios en la piscina?

Yo hacía gimnasia rítmica y el agua me encantaba. Cuando supe que existía un deporte que era la mezcla entre ambas cosas pues supe que tenía que hacerlo desde el primer día.

¿Cuando se da cuenta que puede convertirse  en una de las mejores?

Cuando a los catorce años me llama la seleccionadora para ir al equipo nacional siendo la más joven que ha entrado nunca. Me di cuenta de que pasaba de ser un hobbie a ser mi profesión, mi vida y mi todo.

¿Qué ha aportado este deporte a su personalidad?

Todo. El deporte me ha formado como deportista pero también como persona. Me ha enseñado muchísimo, muchos valores de mi día a día son gracias a él.

¿Qué cree que la diferencia de las demás dentro de la piscina?

Sobre todo mi capacidad de trabajo, de perfeccionamiento y de pasión por lo que hago.

¿Hubo alguien decisivo en su carrera profesional?

Principalmente mi familia. Mis padres, mi hermano y mi pareja, que han hecho que en los momentos duros siguiera hacia adelante. Después también mis entrenadoras, compañeras de equipo y dúo. Y toda la gente que trabaja en el equipo nacional hace posible que nosotras podamos entrenar cada día al máximo nivel: psicólogos, dietistas, mental coach, fisioterapeutas, osteópatas, médicos… Todos.

¿Cómo surgió la idea de diseñar sus propios bañadores? 

Sí. Yo estudio la carrera de Diseño en ESDi (Escuela Superior de Diseño) en Sabadell y me queda poquito para acabar la carrera. Y desde el Mundial de Barcelona en 2013 cogimos la idea mis entrenadoras y yo y aprovechamos que me encanta el diseño y el arte. Junto a mi universidad y sobre todo Cristina Real, que es una de mis profesoras, empezamos este proyecto que ya dura dos mundiales, dos europeos y estos primeros Juegos Olímpicos en Río.

¿De dónde sale la inspiración a la hora de confeccionarlos?

Primero se escoge la música. Cuando ya sabemos la música y la temática que queremos hacer pensamos en el bañador. Una vez sabes de qué va a ir la rutina, que música vas a tener y qué es lo que quieres expresar empiezas a pensar en los colores, los materiales… Lo que quieres transmitir con el bañador.

¿Cómo compagina las dos cosas?

Bueno… No es fácil (risas), porque entreno muchas horas al día. Los primeros tres años daba clases por las noches. Cuando acababa de entrenar a las 7 u 8 de la tarde me iba a la universidad hasta las diez y media de la noche. Ahora me quedan solo las presenciales y por eso este año he hecho muy poco, con lo de los bañadores y entrenar ya no podía más. Pero ahora este año que tengo más fácil compaginarlo espero acabar la carrera.

Tras la aparición  de Pau Ribes en el Mundial de Kazan… ¿Cree que la sincronizada será algún día un deporte paritario?

Sí, yo creo que sí. Ese es un muy buen comienzo. Que se puedan hacer dúos mixtos en un Mundial, que es una competición tan importante creo que es muy bueno y que ojalá este deporte acabe siendo mixto. Que haya las mismas pruebas y todo en hombre y mujeres. En todos los deportes hay hombres y mujeres. Así que creo que es muy buen inicio y espero que vaya evolucionando.

¿Ha tenido algún punto de inflexión a lo largo de su carrera deportiva?

Sí, en 2008, cuando no fui a los Juegos estuve muy cerca de dejar la sincronizada. Para mí fue un golpe muy, muy bajo y fue muy duro.

¿Cómo ve su vida después la natación sincronizada?

Todavía no pienso en retirarme porque soy muy joven. Pero estoy estudiando la carrera de Diseño justo por eso. Soy consciente de que algún día dejaré de ser Ona la deportista y quiero tener algo. Y no sólo por eso, sino porque pienso que es muy importante culturizarse y seguir estudiando, te da más riqueza. Y también pienso que es importante salir de la burbuja del deportista y ver otros mundos.

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