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Paco Hernández

 “La Federación tiene que trabajar para hacer más visible el rugby en nuestro país”

El motrileño afronta una nueva temporada con el Complutense Cisneros tras su paso por los Juegos Olímpicos de Río, donde finalizó en décima posición con los ‘Leones’

Es uno de los jugadores con mayor nivel dentro del rugby 7 español y pertenece a una generación para la que el sueño olímpico se hizo realidad en Mónaco, donde certificaron la clasificación para los Juegos de Río. A sus 28 años, le quedan muchas metas por alcanzar tanto con la Selección Española como con su actual club, el Rugby Complutense Cisneros, de la División de Honor.

La participación olímpica ha sido todo un salto cualitativo en el desarrollo de la carrera deportiva de Paco Hernández (Motril, Granada, 28 de octubre de 1988). Una trayectoria que comenzaría en 1999, en su tierra natal, gracias a un profesor de su colegio, quien le inició en el mundo del balón oval, rodeado de porterías de fútbol sala y en un terreno de juego de cemento.

En el debut en los Juegos Olímpicos ha conseguido la décima posición con los ‘Leones’ jugando  contra rivales de la talla de Francia, Sudáfrica o Australia, potencias mundiales en la modalidad. La actuación del motrileño y sus compañeros ha permitido situar a España en el mapa del rugby mundial y ganarse un respeto en el panorama internacional.

El jugador andaluz, tras cumplir el sueño de estar en Río, ya está centrado en iniciar una nueva temporada en la que aspira a dar mucho que hablar en la División de Honor. Dadas sus prestaciones y el rendimiento, a nivel de selecciones ha optado de momento por centrarse exclusivamente en el rugby Seven y tiene como objetivo más inmediato conseguir la clasificación para las Series Mundiales. No obstante, no descarta formar parte del combinado de rugby XV, que lucha por estar en la Copa del Mundo de 2019 que se celebrará en Japón.

¿Qué sensaciones tuvo después de finalizar los JJ OO, esperaban ese décimo puesto?

No teníamos la dinámica de campeonato en ese momento. Conforme iba pasando el torneo olímpico, nos fuimos sintiendo mejor en los partidos. Nuestro objetivo era dar lo máximo en cada encuentro e intentar disputarlo lo mejor posible. Ganamos ante Kenia, que nos vino muy bien de cara al equipo y a sentirnos bien con nosotros mismos.

¿Cómo llegaron a Río en cuanto a motivación?

Llegamos a los Juegos Olímpicos con mucha ilusión y muchas ganas de hacerlo bien. Estábamos muy motivados de cara al evento. El torneo preolímpico de Mónaco que disputamos para clasificarnos fue un subidón anímico para el grupo y fue algo por lo que vinimos trabajando duro durante esta última temporada y las anteriores. En Mónaco, fue un trozo de la emoción que vivimos después en Río, pero una vez conseguida la clasificación, nos tomamos dos días de descanso para asimilar lo conseguido. 

¿Cuál fue el partido más difícil de los cinco que disputaron?

-Todos los rivales a los que nos enfrentamos fueron difíciles. El que más costó fue Sudáfrica en la fase de grupos, que es una de las potencias mundiales del rugby. Empezar el estreno olímpico con un equipo tan potente fue una bofetada para despertarnos y darnos cuenta de que estábamos en los Juegos y teníamos que trabajar más duro para poder sacar algo positivo de este torneo.

A nivel individual, ¿cómo vivió toda esa experiencia?

Personalmente los disfruté muchísimo porque iba con ilusión y muchas ganas de vivir unos Juegos desde dentro. Río de Janeiro va a ser un punto de inflexión en mi vida porque voy a mirar los Juegos desde otra perspectiva. Cuando pasen los años, los viviré de otra forma ya que los viví desde dentro. Para mí fue una experiencia muy bonita porque también conocí a deportistas de otras disciplinas, tanto españoles como extranjeros, y poder convivir con ellos es algo que engrandece a esta competición. Tuve la suerte de vivirlo con mi novia, Miriam Casillas (triatleta que también disputó los Juegos), y eso también es algo a destacar.

Este 2016 ha sido un año para recordar en el rugby español. Las clasificaciones olímpicas, la final de la Copa del Rey del rugby XV en el Estadio José Zorrilla… ¿sirve todo eso para extender más en nuestro país la práctica de este deporte?

Sí, creo que los jugadores poco más podemos hacer. Tanto las chicas como los chicos clasificarnos para unos Juegos Olímpicos es bastante difícil, y lo hemos conseguido. Acercar el rugby en Río a España ha sido muy interesante. Es un deporte nuevo, ha calado muy bien y está creciendo. La pelota la tiene en el tejado la Federación Española, que se tiene que mover buscando patrocinadores para hacer más visible el rugby e intentar que se retransmita por televisión un partido de la División de Honor de rugby XV. También es interesante que este deporte entre en los colegios como deporte escolar, para que nadie se extrañe de patear un balón oval y sea más común en el día a día en nuestro país.

En el camino a Río de Janeiro, entrenaron en Fiyi para preparar las siguientes competiciones y les pilló el ciclón Winston, esas experiencias les debió unir más como equipo…

Sí, algunos de nosotros llevábamos mucho tiempo en el equipo. También entraron nuevos jugadores, que es muy bueno. La experiencia de la concentración en Fiyi fue muy buena y nos marcó a todos y estuvimos durante tres semanas entrenando duro. La convivencia que hacíamos durante todo el año une al grupo y va fortaleciendo al equipo. En uno de los entrenamientos que tuvimos en Fiyi, que fue subir dunas en el desierto durante tres horas y media, ves que tú no puedes más y tu compañero sigue trabajando, y eso te ayuda a implicarte más. Todo el sufrimiento de los entrenamientos se ve reflejando en la unión del equipo.

¿Por qué decidió dedicarse al rugby?

Empecé en mi ciudad, Motril, cuando estaba en el Colegio Santo Rosario. Tenía un profesor que ya practicó este deporte en la Universidad, que se llamaba Francisco Aguado, y entonces emprendió una aventura con el Club de Rugby Motril en 1999. Al principio tiraba de los chavales del colegio y en clase nos decía que había entrenamientos por la tarde. El rugby en nuestro pueblo comenzó en un campo de fútbol sala de cemento. Un día bajé, lo probé y hasta ahora. Después estuve en el Cajasol Ciencias de Sevilla, en el 2006, cuando comencé a estudiar la carrera de Ingeniería Eléctrica, hasta que, a partir del 2008, fiché por el Rugby Complutense Cisneros de Madrid. 

Empezó en la modalidad clásica del XV, hasta que se supo que sería deporte olímpico el rugby Seven y se pasó a esta modalidad. ¿Le costó adaptarse? 

Siempre te cuesta, ya que son deportes parecidos pero muy diferentes a la vez. El rugby 7 demanda una fortaleza física que, a lo mejor, el rugby XV no demanda tanto. Teniendo 14 minutos de juego muy intenso físicamente tienes que estar mucho mejor que en la modalidad del XV, es más exigente. Te va costando al principio; por ejemplo, los pases en el rugby 7 son más largos que en el rugby XV y normalmente no estás acostumbrado. Hay jugadores que tardan más en adaptarse que otros, pero siempre cuesta si te inicias viniendo del XV.

En la competición, tanto usted como Iñaki Villanueva (Puerto de Santa María) han sido los primeros andaluces en representar al rugby Seven español, todo un orgullo.

Nos sentimos orgullosos de ser andaluces y hemos vivido gran parte de nuestra vida en Andalucía. Para nosotros es un privilegio ser los primeros olímpicos, tanto para el rugby nacional como para el andaluz. Es verdad que el rugby de nuestra tierra tiene poca presencia a nivel nacional, aunque este año cambiará porque el Cajasol Ciencias de Sevilla disputará la División de Honor, y esperemos que por muchos años. Es un gran club, ya que es mi antigua casa (risas) y espero que el rugby en Andalucía se enganche de la buena corriente que vive el rugby español.

¿Qué supone recibir el Galardón Sirenita 2016 en su tierra, otorgado por el Real Club Náutico de Motril, por la promoción tanto del deporte andaluz como del granadino? 

A cualquiera le gusta que lo reconozcan por su trabajo. Para mí, ir a Motril y que la gente me pregunte por mi experiencia olímpica en el rugby y llevar el nombre de mi pueblo y el nombre de Granada a los Juegos es gratificante. Al final, este tipo de eventos lo que provoca es que se hable del rugby en los medios de comunicación, ya que, para mí, el rugby en mi pueblo está casi extinguido. Que una persona como yo, que está en la élite nacional, venga a su pueblo y se hable de rugby, es todo un orgullo.

Viviendo en Madrid, ¿se echa mucho de menos Andalucía y Motril?

-Se echa mucho de menos, sobre todo a mi familia, que vive en Motril. Siempre que puedo bajo a mi pueblo para estar con ellos, pero es muy difícil con el calendario que tenemos a nivel nacional en División de Honor y como internacional en la Selección. Casi todos los fines de semana tenemos algo y es complicado estar con mi gente. Paso poco tiempo en Motril, pero cada vez que voy disfruto mucho, sobre todo de la familia. Estar con mis padres es un privilegio y disfruto mucho el clima, tomarme un café en sus playas y en mi pueblo.

-¿Cuántas horas le dedica actualmente a la práctica del rugby?

Cuando estábamos entrenando hacíamos una media de tres horas por la mañana, repartidas entre una hora de carrera y dos horas de gimnasio aproximadamente. Paramos para descansar y comer y, a partir de las siete de la tarde, volvíamos a los entrenamientos con dos horas de parte técnica de rugby. Entre cuatro o cinco horas diarias son los entrenamientos.

Ahora estudia la carrera de Ingeniería Eléctrica, ¿es difícil compaginarlo con el deporte de alto nivel?

Es complicado porque sigo estudiando Ingeniería Eléctrica en el último año de carrera y espero entregar el proyecto de fin de carrera pronto. Es difícil y muchos profesores me ayudaron a cambiar fechas de exámenes o a la hora de evaluarme o asistir a una práctica. El problema es el tiempo que pasas fuera de Madrid. Nosotros con la Selección Española estuvimos tres semanas en Fiyi, después dos semanas en Hong Kong y luego entrenamientos. Todo ese tiempo que no puedo estar en la Universidad es tiempo que no puedo dedicarle al estudio. Al final, es cuestión de organizarse y tener las cosas claras desde el principio, y sabía que a curso por año no iba a ir, tanto por la dificultad de mi carrera como por el deporte. Hay que tener los pies en la tierra y saber distribuir el tiempo para sacarme las asignaturas posibles en los cuatrimestres. 

¿A qué aspira el Complutense Cisneros esta temporada?

El grupo en el Cisneros es prácticamente nuevo, ya que muchos se han marchado y otros no están entrenando asiduamente por temas laborales. El objetivo es clasificarse entre los seis primeros para meternos en el playoff por el título, donde en los dos últimos años llegamos a las semifinales de Liga y hace dos años estuvimos en la final de la Copa del Rey. Hay que marcarse la meta de llegar a las semifinales de los playoff por el título e intentar dar la sorpresa y meternos en la final. Va a ser duro, porque hay equipos que se han reforzado muy bien, como el Rugby Alcobendas de Madrid.

¿Qué objetivos tiene en mente dentro de la Selección Española de Rugby 7?

El rugby empieza la actividad deportiva en enero y esa es mi prioridad. Tenemos el torneo clasificatorio de Hong Kong entre marzo y abril, para clasificarnos para las Series Mundiales, y ese va a ser mi objetivo. Estos dos o tres meses que quedan de año me prepararé para estar en enero y ponerme casi a tiempo completo para el Seven, que es la disciplina que mejor se me da; aunque tengo también las puertas abiertas para el XV, que tiene la clasificación para la Copa del Mundo y sería muy bonito estar en ese grupo para aportar lo que pueda.

La selección de rugby 7 está compuesta por jugadores que también han sido internacionales con la del XV, se deberían separar ambas para ser más independientes de cara al futuro?

Esta temporada pasada se ha hecho y ha sido muy efectivo. Como expliqué antes, son deportes que parecen iguales, pero son distintos: un especialista de rugby 7 puede jugar al rugby XV sin mucho problema, pero uno que se dedica al rugby XV que quiera entrar en la modalidad del Seven es muy complicado. Deberían separarse, aunque puedan jugar a ambas modalidades cuando ellos decidan. Este año, en el rugby XV va a ser importante, ya que hay clasificación para el Mundial, entonces los jugadores de Seven estaremos preparando la clasificación para las Series Mundiales y será difícil compaginar ambas disciplinas. Espero que se separe, ya que también puede crear un estrés en el jugador, pero veremos si seguimos funcionando como este año o si hay jugadores de rugby 7 que deciden pasarse al XV.

¿Qué hubiera sido de Paco Hernández sin el rugby?

Pues no lo sé. Una vez que eliges el camino, lo disfrutas. El rugby me ha dado y me da mucho porque he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente, de estar en muchos sitios del mundo, que es importante. No sé qué hubiera sido de mí sin el rugby; si hubiera sido ingeniero hace cuatro años, a lo mejor no hubiese vivido estas experiencias tan bonitas que me ha dado este deporte.

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