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Raquel Caño

 “He dedicado mi vida a jugar y a formarme, porque esta vida se acaba”

Compitiendo profesionalmente en dos disciplinas distintas, la extremo derecho leonesa ha sido una pieza clave para que la selección española se alce con el título mundial en la arena

La tanda de Shoot Out decidió. ‘Las Guerreras de la Arena’ levantaron el pasado mes de julio la copa que las acreditaba como campeonas del mundo de esta atractiva modalidad, el balonmano playa, un deporte en constante evolución desde el sur de la Península, cuna de esta disciplina por contar con condiciones climatológicas favorables para su práctica.

Con el objetivo puesto en hacer al menos semifinales, las pupilas de Dani Lara se plantaron en la final ante Brasil, que eran las vigentes poseedoras del título conseguido dos años antes. En un partido emocionante, los penaltis se convirtieron en el juez definitivo para dictar sentencia en la cita. No hubo fallo alguno por parte de las españolas. Y allí estuvo Raquel Caño Domínguez (León, 27 de enero de 1984), que además fue partícipe directa en la consecución de este título histórico.

Desde hace dos temporadas Raquel disfruta los veranos en Málaga practicando el balonmano playa, mientras que durante el resto del año forma parte de la plantilla del Cleba León, equipo que milita en la División de Honor femenina del balonmano en pista de nuestro país. Tras realizar una brillante temporada finalizando como máxima artillera de la competición, con 192 goles, promedió la nada despreciable cifra de más de 7 goles por partido, ganándose un año más la renovación, de modo que  serán ya 19 años en el club de su ciudad, a pesar de que tuvo oportunidades para haber abandonado el equipo en alguna ocasión.

Pese a ser la máxima goleadora de la División de Honor durante dos temporadas consecutivas, conoce la competencia y por tanto dificultad de hacerse un hueco entre ‘Las Guerreras’, con las que ya compartió experiencia durante alguna convocatoria. Aquellas vivencias al lado de jugadoras de tantos quilates la forjó aún más para exportar conocimientos a la arena y llegar a lo más alto. 

Reciente campeona del mundo de balonmano playa, ¿ya está asimilado?

Poquito a poquito sí, porque van pasándose los días y vas mirando un poco atrás todo lo que hemos vivido. Sí, más o menos se va asimilando.

¿Realmente iban con la idea del oro?

Íbamos con la idea de llegar a semifinales porque ya llevábamos una trayectoria de varios años con mucho trabajo a las espaldas y habíamos decidido que ya llegaba el momento, nosotras queríamos también cambiar eso.

¿Qué es lo más espectacular de esta modalidad?

La dinámica de juego, que son ataques que suelen ser muy rápidos y, sobre el juego, pues claro, los goles dobles que es lo que hace que sea tan llamativo hacia el espectador.

¿No se podría establecer el gol doble en el balonmano en pista?

No sé si se podría llegar a establecer, pero bueno, creo que son dos modalidades totalmente diferentes a lo que se habla en balonmano. Yo creo que cada uno está bien por su lado.

¿Tiene futuro el balonmano playa en España?

Creo que sí. Yo por ejemplo desde que empecé hace dos veranos he visto que hay una evolución bastante importante de seguidores y de jugadores que cada vez se están especializando más, hay campeonatos más serios y los clubes están afinando muchísimo para obtener resultados. En cuanto empiece a incluir la zona norte de España, que parece que se vive más por la zona sur, y haya más torneos como el que hubo en la zona de Galicia.

Siendo de León, donde no hay playa… ¿Cómo llegó a jugar al balonmano playa?

Me lo ofrecieron hace ya tres veranos porque me habían visto jugar en pista y la fisio le dijo al seleccionador de balonmano playa que había una chica que había conocido en la selección que podía tener capacidades para jugar en esa superficie. Me propusieron que jugase algún torneo con algún equipo y que si me gustaba y jugaba bien, tenía posibilidades, que a lo mejor me llevaban a alguna concentración, y así fue.

Toda una vida en el Cleba…

Vas pensando año a año y por circunstancias de la vida no te acabas yendo y la verdad que lo miro atrás y tampoco salgo tan mal en mi carrera deportiva, porque estás en tu propia casa jugando y siempre en la máxima categoría. Me han dado todos estos años y no me arrepiento. He decidido quedarme y estoy muy contenta.

¿Qué espera este año del equipo?

Espero que este año el equipo dé un pasito más adelante, porque por fin tenemos una continuidad de jugadoras y entrenador de un año a otro y que estos últimos años no se estaba cumpliendo. Nos hemos reforzado un poquito, aunque la salida de algunas jugadoras nos ha dejado un poco cojas pero van a venir también jugadoras a ayudarnos y esperemos que nos dé esa calidad y ese plus que queremos este año para salvar un poco antes la categoría o clasificarnos ya para la Copa de la Reina, que sería un objetivo que tenemos nosotras en el equipo.

¿Ha tenido alguna vez la oportunidad de jugar en el extranjero?

Sí, en estos últimos años me ha llamado un equipo y por circunstancias de la vida he acabado rechazándola y me he quedado en casa.

Y en verano, en vez de descansar, a jugar a la playa…

No paro, pero bueno, luego en agosto, aquí en León me tienen que dar unos días de vacaciones, ya no solo por la carga física sino por tener un corte entre temporadas, poder decir ‘bueno, se acaba esta y empiezo otra’. Pero en playa es una vida tan novedosa, en realidad solo llevo dos años jugándola y es muy atractiva, así que se me pasan los veranos volando.

¿Ha seguido a ‘Las Guerreras’ en los Juegos?

Sí, sí las sigo, siempre las sigo.

¿Da envidia no estar allí?

Sí, las miras con envidia pero sabiendo que es un grupo tan bueno que es muy difícil entrar en él. Ya solo el simple hecho de haber estado alguna vez con ellas y ser uno de los nombres que barajan para un puesto ya es un éxito, por eso, por la gran calidad que tienen y de ahí los éxitos que han tenido a lo largo de estos años.

¿Qué le faltó para tener más continuidad en esta selección?

A lo mejor cuando llegué a jugar la primera vez ya era más veterana y es verdad que mi puesto es difícil porque hay jugadoras buenísimas que llevan más tiempo que yo y son más jóvenes. Esa continuidad del grupo es lo que hace que esté asentado y eso es importante. Yo estoy muy orgullosa de haber tenido esa oportunidad y haber vivido lo que es, pero siempre consciente de la dificultad. En mi puesto, por ejemplo, de extremo derecho juega Carmen Martín, que es una de las mejores jugadoras del mundo, por eso es muy difícil poder estar.

¿Se puede vivir de los ingresos por jugar al balonmano femenino en España?

Creo que no, hace años sí que se podía vivir, pero últimamente son pocas las jugadoras que tienen los ingresos para decir que pueden vivir de ello y tener unos ahorrillos. Pero sí que lo intentas y yo por ejemplo sí que me siento una afortunada porque llevo toda mi vida así, considerándome una profesional de esto porque he estado cobrando. 

Además, ha intentado asegurarse el futuro fuera de las pistas como profesora.

Sí, yo estudié INEF y tengo otras cosillas. Le he dedicado siempre mi vida tanto a jugar como a formarme porque creo que esto es temporal, esta vida se acaba y tienes que acabar lo más preparado posible para cuando llegue el momento, nada en la vida va a durar. No te consideras como un profesional que hace una venta en una empresa y tienes experiencia, hay que estar preparado.

Título de entrenadora de atletismo también, todo gira alrededor del deporte…

Sí, haciendo INEF me saqué el título de entrenadora de atletismo, pero también en balonmano entrenadora nacional, porque siempre pensé que cuando acabara el balonmano me gustaría seguir vinculada a él y yo creo que una de las maneras más bonitas puede ser como entrenadora; después de haber vivido tantos años no me gustaría desvincularme del balonmano.

¿Cree que hay algo pendiente que pueda aportarle el deporte?

Ahora mismo no me cierro ninguna puerta, ningún sueño, porque este año por ejemplo haber quedado campeona del mundo para mí es algo que no entraba en mi cabeza; por eso, porque después de tantos años jugando es algo que te llega de sopetón. Jugar en la selección, que lo estabas buscando y te llaman de otro lado, y ves que el camino que tu cogías no era ese, el que te están llamando ahora. Creo que me está sorprendiendo cada temporada, en la que yo digo ‘no puedo una temporada más que esta que he pasado’, y llega otra más. No me pongo una puerta delante sino que ya vivo cada temporada de una manera, que llegue lo que tenga que llegar, que vengan suelos y metas, que yo no me voy a cortar las alas.

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